miércoles, 4 de mayo de 2011

El Origen de la Religión

religionesSobre el origen de la religión en la historia humana se podría escribir un grueso volumen, porque las teorías que pretenden instruirnos sobre este tema son múltiples. Pero también nos podemos contentar con unas pocas líneas, puesto que científicamente, no sabemos apenas nada. No podemos exponer aquí todos los numerosos sistemas --mezclas inextricables de observaciones, hipótesis, explicaciones y juicios de valor-- que han sido propuestos desde hace un siglo, aproximadamente: naturismo, manismo, animismo y preanimismo, totemismo, magismo y premagismo, neonaturismo, sociologismo, etc. Sistemas que se entrecruzan o que, por el contrario, se subdividen en mil combinaciones y de los cuales los más importantes conocen uno tras otro el éxito, la decadencia y el renacimiento bajo formas rejuvenecidas. Sin duda alguna, será más útil, después de haber denunciado algunas ilusiones comunes a la mayor parte de estos sistemas, indicar rápidamente cuáles son las principales conclusiones, sobre todo negativas, que permite formular el estado actual de las investigaciones.

ILUSIONES COMUNES A NUMEROSOS SISTEMAS

¿CUÁL FUE LA ACTIVIDAD PSÍQUICA DE LOS PRIMEROS HOMBRES?

Una primera ilusión --que es necesario tener en cuenta, puesto que todavía no se ha disipado-- consiste en creer que es posible llegar a establecer, científicamente lo que fueron, desde el punto de vista religioso, las primeras generaciones humanas.
los dos caminos principales por los que nos remontamos hacia nuestros orígenes son, en efecto, la etnología (ayudada por el folklore) y la prehistoria. Y cuanto más progresan estas ciencias, sea por exploraciones o descubrimientos, sea por el perfeccionamiento de sus métodos, mas nos comunican el sentimiento de que nuestro más lejano pasado permanece, en su singularidad misma, inalcanzable.
los verdaderamente más primitivos entre los «primitivos» que la etnología elige como presa propia, sólo lo son en sentido muy relativo. «Sabemos indudablemente un buen número de cosas sobre la situación social de los salvajes actuantes y de ayer, pero lo ignoramos todo sobre la sociedad resolutamente primitiva 1 . En todas partes encontramos culturas ya complejas, resultado de una evolución quizá larga y probablemente también de numerosas mezclas. Y aunque tal pueblo fuera el testimonio retrasado de lo que fuera la cultura absolutamente primitiva, sólo nos podría entregar esta cultura a nuestra observación en un estado que no permitiría su reconocimiento. Pues los elementos espirituales no se conservan de la misma manera que los fósiles: sea como consecuencia de cierta impotencia congénita o de circunstancias desgraciadas, geográficas y demás, un pueblo que no progresa, regresa, y, al no avanzar, retrocede; si la infancia no da paso a la madurez, se cambia en infantilismo, lo que es una forma de senilidad. Por lo tanto, es conveniente desconfiar de fórmulas como éstas: «África, caja de conserva de la humanidad primitiva», o: «Australia, museo del pasado humano». De todas maneras, debemos reconocerlo con Joseph Huby: «Ni los pigmeos, ni los australianos del Sureste, ni los bantúes sabrían informarnos evidentemente sobre la mentalidad del primer hombre» 2 .
En cuanto a la prehistoria, por numerosos e interesantes que sean los documentos de los que dispone, están inicios de remontarnos hasta la primerísima edad de la humanidad. Si es necesario creer a Henri Breuil, entre esta primerísima edad y la aporición de las razas que conocemos un poco, han podido pasar centenares de millares de años 3 . Y, ¿qué es lo que sabemos, por ejemplo, de la humanidad del chellense, sino que ha existido, puesto que talló piedras? ¿Qué informaciones puede proporcionarnos la mandíbula de Heidelberg sobre la mentalidad del hombre al que perteneció?

PROBLEMA INSOLUBLE

Cualesquiera que sean las inducciones y las hipótesis que es posible hacer, el problema de los orígenes absolutos es, pues, aquí insoluble. Jamás podremos decir que la más antigua manifestación humana que podamos alcanzar o reconstruir por la etnología sea la que equivale a la humanidad primitiva, y, paralelamente, los más antiguos testimonios prehistóricos en los que podamos captar con cierta certeza las huellas de la actividad psíquica de los antiguos hombres dejarán siempre tras ellas un inmenso pasado tenebroso.

EL MITO DE LO PRIMITIVO

Hay todavía una segunda ilusión también frecuente. Se imagina que podemos obtener un resultado serio reuniendo desordenadamente una serie de datos observados en los pueblos más diversos, hasta llegar a componer un cuadro sintético. Este método, o más bien esta ausencia de método, vicia la mayor parte de los sistemas que se han elaborado desde hace un siglo. So pretexto de que la etnología es la ciencia de los pueblos que no tienen historia, se ha creído estar durante largo tiempo autorizado a tratarla como una simple ciencia natural, sin preocupación alguna de orden histórico. Se ha representado excesivamente a los primitivos --«ese gran proletariado de la historia de las religiones» 4 -- como una masa homogénea, y apenas si, para mayor claridad de la exposición, se introducía, a veces, en su estudio algunas divisiones y clasificaciones sumarias. De esta manera, Sir J. G. Frazer, estudiando el culto del cielo en África divide su trabajo en cuatro partes, que se refieren sucesivamente al África Oriental, al valle del Congo, al África del Sur y al África Occidental 5 .

ESQUEMAS ARBITRARIOS

Así, si el etnólogo quería, más allá de la simple exposición de hechos actuales, introducir en ellos algún orden de sucesión, reconstruir, por ejemplo, los orígenes de la religión y su evolución posterior, se veía reducido a dejarse guiar por algunas verosimilitudes psicológicas --determinadas las más de las veces, como lo veremos, por una ideología--. Este fue el famoso esquema de Augusto Comte, imponiendo la ley de los «tres estados», teológico, metafísico y positivo. Después de otros vino el esquema más complicado de Lubbock, sometido a diversas modificaciones: ateísmo, fetichismo, totemismo, chamanismo, antropomorfismo, teísmo... Para Frazer, toda la historia de la humanidad se explica por una marcha hacia lo abstracto y lo general: la ciencia y la religión son dos grandes hipótesis sobre el universo, hipótesis materialista e hipótesis espiritual, y la una y la otra han progresado paralelamente por una simplificación y unificación graduales: «De la misma manera que la hipótesis materialista ha reducido los aspectos innumerables de la materia a una solo sustancia, el hidrógeno, la hipótesis espiritualista ha resumido los innumerables espíritus en un Dios único 6 .

ESCUELAS HISTÓRICAS

Desde principios de este siglo, aproximadamente, nuevas escuelas reaccionan contra este subjetivismo. A pesar de las profundas divergencias que existen en la inspiración de las diferentes escuelas, lo que las emparenta entre sí, tanto en el método como en los resultados, es una preocupación común por introducir la historia en el interior de la etnología. Prohibiéndose a sí mismas el aislamiento de cada elemento cultural del todo que debe explicarlo, tratan de determinar, por criterios tan objetivos como sea posible, vínculos de sucesión y de dependencia entre conjuntos culturales previamente distinguidos. Podemos, por lo tanto, designarlas con el nombre común de escuelas históricas: escuela alemana, de donde surgieron los primeros manifiestos en favor del «método histórico-cultural» (Ratzel, Frobenius, Graebner, Ankermann); escuela austríaca, que se esforzaba, al mismo tiempo, en aumentar el rigor del método y el alcance de las conclusiones que permite alcanzar (Schmidt, Gusinde, Koppers, Schebosta); escuela inglesa, cada vez más «difusionista» (Maitland, Rivers, Elliot Smith); escuela americana, menos inclinadas a las grandes síntesis y más sensible a los fenómenos de convergencia (Boas, Dixon, Goldenweisser, Radin, Lowie). Francia no está aquí muy representada, quizá como sugería Georges Montandon, porque al genio latino le repugna más la idea de culturas heterogéneas. De hecho, la reacción contra las opiniones de la etnología clásica siguió sobre todo los caminos menos afortunados del sociologismo durkheimiano.

IDEOLOGÍA RACIONALISTA

La ideología que con más frecuencia presidió los trabajos de los teóricos de la etnología religiosa estaba formada de dos elementos principales: una creencia en el progreso uniforme y continuo, puesta al servicio de un ideal racionalista. Por lo tanto, estaba sobrentendido que, de una parte, la religión debió de comenzar por alguna representación muy rudimentaria y muy grosera, para llegar, poco a poco, bajo la influencia conjugada del desarrollo mental y del desarrollo social, a formas superiores tales como el monoteísmo. Y, de otra parte, el único progreso verdadero debía consistir en la eliminación de toda religión o, al menos, de lo que el común de los hombres entiende por esta palabra, por una razón adulta y plenamente consciente.
El punto de partida, según los sistemas de este tipo, puede variar e ir de extremo a extremo. Para la etnología clásica, había, que buscarlo en algún error, en alguna hipótesis demasiado precipitada de la razón todavía sin experiencia alguna. Según otros, la religión nacía, por el contrario, de una actividad totalmente diferente de la actividad racional: Durkheim habla de un pensamiento colectivo que alcanza su paroxismo en las fases de exaltación de todo el conjunto del clan; Lévy-Brühl (cuya teoría a veces se exagera) hace intervenir una «mentalidad primitiva» operadora de concepciones «místicas», que serán rechazadas, si no extirpadas radicalmente por la civilización. Pero sea cual sea la manera como se expliquen los primeros pasos del hombre en el amplio campo de la religión, hay acuerdo en pensar que todo depende de estos tres primeros pasos: por ellos hay que juzgar todo lo demás; que ningún valor verdaderamente nuevo surge durante el proceso; que las numerosas transformaciones que se operan en las formas religiosas, sólo constituyen una exploración diversa del mismo dato inicial. Si este dato es falso o inconsciente, todo lo demás también lo es. La vieja idea de Augusto Comte es así resucitada, la idea de una edad al fin positiva, o, como decía Brunschvicg, de un advenimiento del homo sapiens que hace desaparecer al home religiosus. La forma de pensamiento que supone la religión corresponde a un estadio de infancia; la religión, por lo tanto, no es más eterna de lo que lo es, por ejemplo, en la historia de las sociedades humanas, una institución como la nación armada; se sobrevive a sí misma en su inevitable decadencia, pero llegará un día en el que la ciencia, al explicarlo todo por media de leyes positivas, definitivamente dará cuenta de allá.

LA ILUSIÓN DE LO «ELEMENTAL»

No es este lugar oportuno para criticar la metafísica subyacente en tales explicaciones. Bastará comprobar en el plano fenomenológico la ilusión que tales explicaciones suponen. Nos figuramos que la determinación científica de lo que fuera la primera religión --si la suponemos posible-- permite hacer un juicio de valor sobre la religión misma, en su esencia, y la variedad de formas que reviste en la historia. Y, en consecuencia, se cree que se puede resolver todo el problema religioso con las solas luces de la etnología. De esta manera, Taylor, poniendo ante todo la idea del alma, formada en el espíritu de un salvaje por una interpretación ingenua de fenómenos tales como los sueños o los síncopes, sólo veía en las grandes religiones históricas un animismo transformado, gravado por la misma falta originalidad, si se puede decir, que las supersticiones primitivas sobre las almas de los muertos o los espíritus de la naturaleza. De esta manera, Loisy (más matizado ordinariamente), después de haber creído comprobar en el origen de todas las prácticas de sacrificios una operación puramente mágica, concluye que la «idea de la satisfacción por el sacrificio, a pesar del refinamiento y de la atenuación que en ciertos cultos se ha aportado por moralizarla, en el fondo sólo es una garantía mágica 7 . Y así es cómo Durkheim eligió adrede este título para su famosa obra las formas elementales de la vida religiosa. Editor de Hamelin, sabe que los «elementos de la representación un son los principios esenciales de la religión y alga así como sus categorías permanentes; semejantemente, las formas elementales de la religión serán al mismo tiempo sus formas primitivas, rudimentarias y las formas esenciales, constitutivas.
FRACASO DEL EVOLUCIONISMO SIMPLISTA
Posición tan paradójica que son muy pocos los autores capaces de mantenerla hasta el fin. Desde Comte, que instituye una religión «positiva», hasta Durkheim, proclamando con una nueva paradoja que «si la religión no puede existir sin cierto delirio, este delirio está bien fundado», o hasta Lévy-Brühl, que esboza tímidamente una rehabilitación de las fuerzas oscuras del espíritu que desorientan al pensamiento crítico 8 , asistimos a varios «arrepentimientos» muy instructivos. Evolucionismo tart sumamente simple, que está totalmente pasado de moda, incluso en el estudio de la vida material. Ilusión contra la que numerosos psicólogos, historiadores y filósofos, por otra parte independientes entre sí y con frecuencia opuestos los unos a los otros, reaccionan unánimemente. Preocupados de captar el hecho religioso en lo que tiene de específico, rechazan la primacía, y con mayor razón el monopolio de la etnología, de la sociología o de la economía. Ya para el nacimiento de la religión, ya para sus manifestaciones posteriores, se niegan a confundir orden de aparición y encadenamiento causal. Estiman que en el terreno religioso, como en otros, y quizá más, cada nueva forma de vida o de pensamiento debe ser escrutada en sí misma; que en la historia del pensamiento humano hay no sólo complicaciones superficiales y simulaciones de un principio que permanece inmutable, sino verdaderas «invenciones», que «lo que se transforma o sublime es alga distinto» (L. Brunschvicg); que las grandes personalidades religiosas --profetas, fundadores, místicos, reformadores-- desempeñan un papel que no es posible menospreciar, de tal manera que el juicio que se ha creído poder emitir sobre el punto de partida presumido no puede decidir en ningún caso del juicio que hay que formar sobre el punto de llegada.
Por lo demás, como en todos los dominios, ¿no es un hecho de experiencia que los principios, humildes y poco diferenciados, dejan adivinar difícilmente lo que encierran de original? En la mayoría de los casos, sólo se podrá decidir teniendo en cuenta sus desenvolvimientos posteriores. Esto es verdad en las especies biológicas, particularmente en lo que se refiere a la especie humana «la solución científica del problema humano, dice con toda justicia Teilhard de Chardin, no se determinará por el estudio de los fósiles, sino por una consideración más atenta de las propiedades y de las posibilidades que en el hombre actual permiten prever el hombre de mañana» 9 e iluminan, en el mismo instante, por retrospección, al hombre del pasado. Durkheim lo reconoce también expresamente en lo que se refiere a las instituciones sociales: «Para comprender bien una institución, es bueno con frecuencia seguirla hasta las fases avanzadas de su evolución, pues, a voces, cuando está plenamente desarrollada es cuando aparece su significación verdadera con más claridad» 10 . No deja de ser grato leer una observación semejante en la obra misma en la que Durkheim pretende explicarnos las realidades espirituales, y hasta la misma esencia del cristianismo contemporáneo, para el totemismo de los Arunta.

FILOSOFÍAS SUBYACENTES

Es necesario señalar, en fin, una cuarta ilusión, que no está menos difundida. Hace poco se formulaba un juicio dogmático sobre la religión según el solo estudio de su pasado lejano desde el punto de vista empírico. Ahora, por una confusión inversa, aunque casi siempre conjugada con la precedente, es este mismo estudio el que creyéndose empírico está dominado por puntos de vista dogmáticos que le imponen sus resultados. Se cree exponer los orígenes de la religión según los hechos, por un método estrictamente objetivo, mientras que, sin saberlo, se construye un sistema. No sólo el origen «histórico» y el origen «psicológico» de la religión son tratados al mismo tiempo, sino que uno y otro son explicados en función de una filosofía que se ha construido siguiendo otros caminos distintos.
Sin duda alguna, la cosa no es totalmente ilegítima, y hasta es imposible proceder por completo de otra manera. El hecho científico no es jamás un hecho bruto, hay una fecundación mutua de la teoría y de la experiencia, o de lo que hace sus veces, y si es verdad que ningún método puede vanagloriarse de ser objetivo por completo, la observación se aplica aquí al máximo. Lo único esencial sería advertirlo. Pero se podría demostrar cómo las variaciones de los sistemas sobre el origen de la idea de Dios, a lo larga del siglo XIX, han seguido regularmente otra serie de variaciones, comprobables en el campo de la filosofía general o de las «tendencias espirituales». El tradicionalismo, la psicología asociacionista, el evolucionismo spenceriano, el dinamismo materialista a lo Büchner, el marxismo, el sociologismo durkheimiano, etc., encuentran cada uno a su vez su fiel imagen en la descripción del hecho religioso original y de su evolución. Schmidt, con perspicacia, lo hizo notar para algunos sistemas. Quizá hubiese podido dar un ejemplo más, aunque no de tanta fuerza como otros, sacado de sus propias doctrinas.

EL «A PRIORI» DEL MARXISMOLENINISMO

Ninguno como el marxismo-leninismo sucumbe en todo caso ante esta última ilusión. De acuerdo con la tesis fundamental del materialismo histórico, ha resuelto por adelantado explicar el origen de la religión como un «reflejo fantástico que surge en la conciencia social a consecuencia de un sentimiento de imperfección y de impotencia», sentimiento a su vez nacido de la flaqueza de medios técnicos de que dispone el hombre primitiva. Aun cuando se apoyara en una exégesis correcta del pensamiento de Marx 11 , nada sería tan estrechamente sistemático como semejante explicación. Lo que no impide que aquellos que nos la proponen concluyan: «El marxismo leninista estudia los hechos dados, y sólo deduce sus conclusiones de esos datos.»

RESUMEN

En resumen: creer que la ciencia puede alcanzar los principios mismos de la humanidad; creer que es posible determinar a fuerza de inducciones psicológicas cuáles son actualmente las poblaciones más primitivas y cuáles fueron las más primitivas entre las formas religiosas que se ofrecen a la observación; creer que lo primitivo o lo rudimentario equivale a lo esencial y a lo fundamental; creer, en fin, que se hace ciencia para cuando se aplica un sistema, tales son, en dosis más o menos fuertes, según los casos, las cuatro ilusiones que actualmente están todavía lo bastante extendidas entre los sabios que se entregan al estudio de la religión para que valiese la pena señalarlas.
Desde luego, no se trata de lanzar una piedra a los sabios, algunas veces ilustres, que fueron víctimas de estas ilusiones. Era casi inevitable que una ciencia joven tuviese en sus principios ambiciones desmesuradas y que despertara esperanzas quiméricas. Era imposible que en su primera fase contara con un método seguro. Nacida en el siglo del evolucionismo, era natural que adoptase instintivamente, al mismo tiempo que las intuiciones exactas, los esquemas más simplistas. En fin, como toda disciplina positiva, necesitó tiempo para desprenderse de la metafísica, dispuesta a volver a la metafísica, pero plenamente consciente y sin confusión de métodos. A través de tantas teorías frágiles, la ciencia, por otra parte ha progresado. Pero sus progresos sólo serán decisivos si se libera de ilusiones que la madurez no consiente ya. Basta con advertirlo para darse cuenta de que no es en el campo de la etnología o de la prehistoria y sobre la cuestión científica de los orígenes donde puede librarse una lucha decisiva acerca de la religión. Pero esto es lo que no han visto los escritores leninistas, que, bastante perspicaces para criticar las síntesis del «racionalismo burgués» y su ideología superficial, creen aún, sin embargo, que el estudio de la «religión primitiva» les proporcionará «la clave» del problema religioso 12 .

DISCUSIÓN DE ALGUNOS PUNTOS IMPORTANTES

¿Quiere esto decir que nada puede ser establecido sobre nuestros orígenes religiosos, que tenga cierto alcance? En absoluto. Los progresos realizados desde hace cuarenta años en el método etnológico, así como el enriquecimiento considerable de una documentación que no deja de aumentar, permiten desde ahora, si no aportar soluciones definitivas, al menos rechazar ciertas afirmaciones falsas o arbitrarias. Una base más sólida y más amplia se ofrece así a las hipótesis históricas, igual que una materia más rica a las interpretaciones de la psicología religiosa y de la metafísica.

ARBITRARIEDAD DE LA TESIS SOBRE UNA FASE ARRELIGIOSA

En primer lugar, ¿es necesario colocar al principio de la historia un período totalmente arreligioso? La tesis fue sostenida antaño por Lubbock 13 , al mismo tiempo que la tesis de la promiscuidad primitiva de los sexos. Extraña ver cómo actualmente tanto una tesis como otra son todavía defendidas. Tratada con toda justicia, ya en 1909, por A. Van Gennep, de fantástica, la teoría de la promiscuidad de los sexos, ha sido destruida por la crítica detallada a la que la sometió Edward Westermarck, en la segunda edición de su gran H'staria del matrimonio 14 . En cuanto a la suposición de una ausencia total de religión en los primitivas, Lubbock alegaba en su favor el ejemplo de algunas tribus particularmente groseras. Pero, uno a uno, estos ejemplos (que no hubieran probado gran cosa) resultaron falsos. Recientemente, pueblos que eran considerados ateos han revelado a observadores más pacientes creencias que no se sospechaban en ellos. Las informaciones circunstanciales de Strehlow sobre los Arunta de Australia Central contradicen las negaciones demasiado precipitadas de Spencer y de Gillen, y los yaganes de la Tierra del Fuego, en oposición a las afirmaciones de Darwin reproducidas por Frazer, han sido considerados, sin ninguna duda, como pueblos religiosos por Gusinde y Koppers 15 .
Faltando el apoyo de la etnología, algunos recurren a la prehistoria. Antes de la edad de las cavernas, dicen, «nada se ha encontrado que pruebe que existía la religión». La cosa está clara. Pero este argumento negativo no tiene ningún alcance, porque ningún documento nos informa sobre la actividad espiritual de los hombres en esa edad anterior. No hay más razones para negar toda religión que para postular entre ellos, por ejemplo, el monoteísmo. No especulemos, como ya se ha hecho, sobre la religión del signatorio: sería, por lo menos, prematura. En todo caso, desde el período musteriense, el primero del que tenemos restos humanos un poco completes, la atención prestada a la sepultura atestigua un orden de preocupaciones que es difícil de poner en claro, pero que pueden, al menos en sentido amplio, llamarse religiosas.
El leninismo concede una gran importancia a 1a afirmación de una primera fase completamente arreligiosa de la humanidad, porque espera encontrar en ello una prueba de que la religión no responde a una necesidad esencial de la naturaleza humana, sino solamente a un estado transitorio de 1a sociedad. Por esta misma razón se opone a la teoría freudiana cuyo error, pretende, es «transformar una categoría histórica y social en una categoría eterna y biológica», y que ha hecho así de la religión, quiérase o no, un fenómeno inherente a la humanidad 16 Pero lejos de ser los hechos reales los que originan 1a tesis, está claro que es la tesis la que dirige la afirmación de los hechos.

¿DÓNDE EXISTE LA CULTURA MÁS ARCAICA?

¿Cuáles son de los «primitivos» que aun existen sobre nuestro planeta, los representantes de la cultura más arcaica?
Según una teoría aceptada durante mucho tiempo, seguida ciegamente por Durkheim, y a la que se adhiere, entre otros, Lévy-Brühl, serían, sin duda alguna, los indígenas de Australia Central. Lo grosero de su cultura haría ver en estos australianos a los más atrasados de todos los hombres, a los verdaderos primitivos. Pero esta ecuación entre primitivismo y grosería, justa en lo que concierne a los elementos materiales de una cultura, lo es mucho menos tal vez cuando se trata de elementos espirituales. Para formularla se supone que lo más grosero es también lo más simple. Pero, por una parte, si ello es generalmente cierto en el primer caso, no lo es forzosamente en el segundo: en tribus australianas como la de los Arunta, ritos y creencias, por groseras que sean, aparecen ya muy complicadas. Y, por otra parte, habría mucho que decir sobre la relación entre las dos ideas de primitivismo y simplicidad, relación completamente diferente según se trate de una simplicidad de pobreza o de una simplicidad de perfección.

TASMANOIDES Y PIGMEOS

Si se abandona este punto de vista sobre el espíritu para considerar las cosas más históricamente, aparecen nuevas direcciones. Sin duda, los progresos conseguidos con el método no permiten aún --si deben permitirlo alguna vez-- erigir un cuadro completo y definitivo de las diversas culturas en sus relaciones reales y su cronología relativa. El cuadro de Schmidt, que supone el esfuerzo mayor en este sentido, debe considerarse como una hipótesis de trabajo, elaborada después de una serie numerosa de observaciones, pero no como una adquisición irreformable. No concuerda, por otra parte, en todos los puntos con otras, como la de Graebner. Sin embargo, un hecho parece aclararlo. Sin decir nada de los Tasmanianos, cuya raza fue completamente destruida por los colonos ingleses en el espacio de un siglo (1777-1877), antes de que se hubiesen podido recoger sobre sus creencias informaciones concordantes, el grupo de poblaciones llamadas «Tasmanoides» y el de los Pigmeos presentan señales de gran antigüedad.

SU SITUACIÓN GEOGRÁFICA

Los signos extrínsecos, en primer lugar. Su situación geográfica los presenta como autóctonos expulsados de su suelo por nuevas capas humanas 17 : Kurnai y Chepara, rechazados a la extremidad sudeste de Australia; Bushmen del África del Sur; Yaganes y otras tribus de la Tierra de Fuego; Pigmeos de Asia o de África, que se mantienen con grandes dificultades en islotes (islas Andamán) o en aportadas profundidades de las selvas ecuatoriales 18 . Signos intrínsecos: la cultura material de estos pueblos es extremadamente rudimentaria . Esto es cierto sobre todo para los Pigneos, de quienes es preciso decir algunas palabras.

RAZA Y CULTURA DE LOS PIGMEOS

Considerados largo tiempo como seres legendarios --Bufforn creía todavía que eran simios--, los Pigmeos no comienzan a ser conocidos un poco a fondo hasta la segunda mitad del siglo último, gracias a los trabajos del alemán Schweinfort y del francés De Quatrefages. En la actualidad son cada vez mejor conocidos aunque muy imperfectamente aun. Se les divide comúnmente en dos grupos, bajo los nombres convencionales de Negritos para los de Asia y Oceanía, y de Negrillas para los de África. Desde el punto de vista antropológico, forman, sin duda alguna, razas aparte. Su constitución física es original, no parece el resultado de una degeneración a partir de una raza negra. Si están, en casi todas partes, en vía de desaparición 19 , es por causas completamente externas. Los más numerosos y prósperos son actualmente los del Congo Belga, que, según Schebesta, son cien mil, aproximadamente 20 .
La mayor parte de esos hombrecillos ignoran aún la talla de la piedra; sólo utilizan la madera o el hueso. Algunos de ellos (los Andamanianos) no saben incluso ni producir fuego. Carecen de arte figurado. Sus hogares son simples abrigos de ramaje. No conocen la agricultura y viven de frutos y caza, medios de existencia insuficientes que los hacen depender de sus vecinos la mayor parte del tiempo. Nos encontramos aquí, según parece, con un conjunto cultural más arcaico aún que el de los australianos «paleolíticos» 21 .
Por otra parte, las relaciones entre los pigmeos y las razas circundantes son más frecuentes y regulares de lo que se creyó en un principio. Además de los mestizajes, que son muy numerosos, se han ido produciendo mezclas culturales. Tampoco se encuentra aquí un «ciclo cultural» en estado puro, y para reconstruir la cultura pigmea original hay que dedicarse, según una pintoresca expresión de Schmidt, a operaciones de «química etnológica» o, como dijo Rabeau, al «análisis sociológico», operaciones pías o menos aventuradas siempre. No es seguro que, en algún caso, haya pigmeos que hablen su lengua original. Una observación atenta descubre con frecuencia en ellos, aunque en pequeñas dosis, animismo, magia, mitología, incluso totemismo, sin que haya media de afirmar con seguridad si son elementos recibidos de pueblos vecinos más «evolucionaron». Este hecho disminuye la importancia de la oposición, quizá artificial, que existe entre los etnólogos partidarios de la prioridad de los «australianos y los portidarios de la prioridad de los pigmeos». El reconocido arcaísmo de la cultura pigmea permitiría, al menos, ver con más claridad que el desarrollo del totemismo en el que algunos creyeron encontrar la primera forma de religión, es un fenómeno relativamente tardío, y aportaría un dato más al problema capital del origen de la idea de Dios.

ESTA IDEA DE DIOS, ¿APARECE COMO EL FRUTO DE UNA EVOLUCIÓN TARDIA?

LA IDEA DE DIOS ENTRE LOS PRIMITIVOS

Se ha hablado de un monoteísmo pigmeo. La expresión no parece exacta. Pero en muchos de los pueblos llamados primitivos, sin exceptuar a los pigmeos, se comprueba, entre otras muchas supersticion es diversas, algunos rastros al menos de creencia en un ser claramente superior, que tiene nombre aparte y diferente de los espíritus de la naturaleza o de las almas de los muertos, incluso cuando tiene algunos rasgos comunes con éstos. Concebido en general bajo formas muy antropomórficas, o incluso zoomórficas, este Ser anuncia ya, sin embargo, por uno u otro de sus caracteres, al Dios de las religiones monoteístas: es poderoso, dueño de la vida y de la muerte, autor del mundo y de los hombres, y en determinados casos, de manera más o menos perfecta, bueno, justa, vigilante... Tal es el vatauineuva de los yaganes, cuyo nombre significa «el Muy Anciano», y que recibe también los epítetos de «Muy Alto», «Muy Poderoso, bueno y cruel (pues da la muerte de la misma manera que protege), y al que se dirigen diciendo «Hipapuan», es decir, «Padre Mío» 22 . Tal el Tira-wa que los Pawnee definen «la fuerza de lo alto que mueve al mundo y vela sobre todas las cosas». Tal aún el Nzambi, del que los bantúes del Africa Occidental dicen: «Es aquel que nos ha hecho, nuestro padre». O el Kalunga de los Ovambo del Africa del Sur, que lleva en su cintura dos cestos, dispuesto a verter sobre los hombres uno u otro, según su conducta...
En muchos casos, semejante creencia no juega ningún papel en los ritos ni en la vida social, y por esto ha podido pasar mucho tiempo sin ser advertida 23 . «Idea muerta», se ha dicho, sin eficacia. Esto no siempre es verdad. Pero si a veces se ora al Ser superior, éste no es objeto de un culto público, de ritual regulado. Así los Arunta creen en un Altjira, del que cuentan las más extrañas leyendas; pero toda su religión se absorbe prácticamente en los ritos totémicos, que no dejan lugar para la otra creencia. Determinadas tribus del África Oriental llaman a su Anyambie, «dios ocioso». Según otros, después de haber realizado su obra, el Ser superior se fue a trabajar a otros lugares. O bien, después de haber vivido algún tiempo cerca de los hombres, se alejó de ellos, ya a causa de su maldad, ya por temor a su habilidad. «Nzambi nos ha abandonado --dicen los bantúes--, ¿por qué ocuparnos de él? Los Diola del Pagny expresan, sin duda alguna, la misma creencia cuando dicen: «Ha muerto». Los Herreros dan otra explicación: «Es bueno, no es como los espíritus: ¿por qué hemos de tratar de apaciguarle?»
De cualquier manera que haya que interpretar estos hechos, constituyen para la creencia que examinamos un indicio de ancianidad. Este indicio no es el único. Mientras que el Andriamanitra de los malgaches juega en su religión un papel muy difuso, su nombre se encuentra constantemente en las fórmulas de juramento, en ciertas frases rituales, en los cuentos y sobre todo en los proverbios. Las lenguas bantúes ofrecen el mismo fenómeno característico.

DIFUSIÓN GENERAL DE LA IDEA DE LOS «GRANDES DIOSES»

Los descubrimientos de Howitt, en el sudeste australiano, a partir de 1884, llamaron la atención sobre esta clase de creencias. Después Andrew Lang, intrigado por una lectura sobre el Baiame de los australianos del sudoeste, comenzó una investigación cuyos resultados comunicó en 1898, en The Making of Religión, obra un poco romántica, en donde este antiguo discípulo de Tylor sostiene la tesis del monoteísmo primitivo. Desde entonces, numerosos trabajos, resumidos en la voluminosa obra de Schmidt, han venido a demostrar la difusión general de los high gods. Mientras esta difusión no haré reconocida, se podía decir, con Tylor y Curr, que se trataba de influencia de las misiones: explicación totalmente insuficiente, salvo para algunos casos raros. O bien, con Howitt, Durkheim o Van Gennep, se podía suponer que era una creencia tardía, y que el Ser supremo sólo era una réplica, magnificada, engrandecida, del jefe de la tribu, o de su antepasado. De hecho, este Ser aparece con frecuencia, especialmente entre los australianos, como el «Antepasado primitivo» --hasta el punto de que es con este nombre con el que le designa Söderblom--, aunque con más frecuencia todavía presenta los caracteres de un dios del cielo. Pero, incluso en estos casos, es un ser aparte. Es, como dicen algunos pieles rojas, «el Anciano que no ha muerto nunca». Por lo demás, su figura es muy clara en estos pueblos que lo conocen, o casi no conocen, el culto de los antepasados, hasta el punto de que se le puede aplicar el juicio del historiador Eduardo Meyer: «La opinión que hace derivar del culto de los muertos, de la adoración de los antepasados, la creencia en los dioses vivos es absurda».

SU ARCAÍSMO ETNOLÓGICO

Cada vez más, de cualquier manera que se les llama, y de cualquier manera que se represente su génesis en el espíritu del hombre, se debe, pues, reconocer el «arcaísmo etnológico» de los «grandes dioses». Con un R. Lasch, se ve en ello uno de esos «enigmas de los comienzos de la cultura humana que probablemente nunca será posible resolver». Se comprueba, con un F. Heiler, que sus figuras enigmáticas «ocupan un puesto aparte en las creencias de los pueblos salvajes, y que no están en relación genética con la creencia en los espíritus, ni con el culto de los antepasados». El Ser superior no es simplemente el jefe de los espíritus. Existe en otro plano. Dato irreductible que «perturba las síntesis de los etnólogos» 24 . Hay que evitar agrandarla, idealizarla, pero es necesario aceptarla tal como es.

ORIGEN RELIGIOSO DE LA RELIGIÓN

Lo que ha hecho que varios sabios no lo acepten es el que les parecía «inverosímil a priori que salvajes desnudos, sin gobierno organizado, incapaces de contar hasta siete, hayan llegado a una concepción filosófica tan sublime». Esta frase de Hartland da fe de un torpe equívoco. Está claro que no podemos suponer que en el primitivo se dé ni una alta filosofía ni una civilización avanzada. Pero, ¿se sigue de aquí que nada en su espíritu pueda superar y trascender el círculo de las más groseras supersticiones? ¿Un pensamiento elevado no puede abrirse camino a través de expresiones --y no sólo expresiones verbales-- ingenuas, incluso groseras, cuya depuración será precisamente el papel del progreso intelectual y moral? Nada permite, para otra parte, reducir a priori el elemento religioso a un elemento intelectual, como tampoco a un elemento social. No es que este doble elemento no entre a formar parte de la religión; pero, ¿basta para especificarla? Cualesquiera que sean las condiciones de su despertar, ¿por qué la religión no puede comenzar por sí misma? En este caso, no tendríamos que preguntarnos si precede del animismo, o de la magia, o de alguna prefilosofía, de algún estado económico o social cualquiera. Más o menos disimulada, más o menos ignorante de sí misma, habría existido siempre... Por lo menos es una hipótesis que no puede ser excluida de antemano.

EL «MANA» Y LOS SISTEMAS PREANIMISTAS

Una demostración paralela semejante a la de los «grandes dioses viene en su apoyo. Hacia fines del siglo pasado, el inglés Codrington, misionero en Melanesia, observó que los indígenas creían en una fuerza, difusa en muchos objetos distintos, y absolutamente diferente de toda fuerza material, a la que llamaban mana. Este nombre estaba destinado a tener una gran fortuna en la etnología moderna. Una concepción análoga, en efecto, existe en muchos pueblos primitivos: el hasina de los malgaches, el tilo de los ba-ronga, el orenda de los hurones, el wakenda de los omaha, etc., o todavía el yok de los tlingit, de quienes J.R. Swanton nos expone con estas palabras la creencia:
«EI tlingit no divide el universo arbitrariamente en cierto número de dominios, gobernados cada uno por un espíritu sobrenatural. Por el contrario, para él el poder sobrenatural se presenta como una amplia inmensidad, una en cuanto a su especie, impersonal, insondable en cuanto a su naturaleza, pero que, cuando se manifiesta a los hombres, toma forma personal y hasta se podría decir humanamente personal, bajo cualquier aspecto en que se manifieste. Así, esta masa de energía sobrenatural se convierte en el espíritu del cielo si se manifiesta en el cielo, del mar si se manifiesta en el mar, en espíritu del oso si en el oso, de la roca si en la roca, etc.
»No hay que deducir de aquí que el tlingit razone constantemente sobre todo esto o sea capaz de enunciar la idea de la unidad de lo sobrenatural, pero parece que éste es su sentimiento, aunque inexpresado. Por esto es por lo que tiene un solo nombre para expresar este poder espiritual, el yok, que sirve para todas las manifestaciones específicas de este poder, y a esta percepción o sentimiento reducido a la personalidad parece habitualmente haberse fijado la idea del Gran Espíritu.
»Esta energía sobrenatural debe ser cuidadosamente diferenciada de la energía natural... En el espíritu del tlingit, es sentida la diferencia entre los dos casi con la misma claridad que entre nosotros...» 25
Fundándose, sobre todo, en hechos de este tipo se han elaborado los sistemas preanimistas, que no siempre han sabido, más que los otros sistemas, evitar lo arbitrario. Lehmann, autor de una monografía sobre el maruz 26 , ha tenido que reaccionar contra las interpretaciones demasiado abstractas que del mana habían sido propuestas. Con excesiva prisa se había llegado a la conclusión de que la religión del primitiva había pasado por un estadio impersonal y mágico por completo. De una manera más modesta, conviene ver en ello la objetivación grosera, y con frecuencia apenas formulada, de ese sentimiento que Marett llama awe, y Rudolf Otto, sentimiento de lo numinoso 27 . Sólo en este caso podríamos hablar de preanimismo, al menos en este sentido de que sólo semejante sentimiento transforma la filosofía rudimentaria del animismo en filosofía religiosa. Se trata, en todo caso, de una noción equívoca y confusa: más pronto o más tarde, y según las fuerzas intelectuales o espirituales que entren en acción, la actitud que la engendra se trueca en religión o en magia. Estamos en eI camino del teísmo o del panteísmo; de la superstición que data de un poder sobrenatural toda clase de objetos materiales o de seres imaginarios, o de la religión que reconoce su fuente en Dios. Veamos en esto sólo un indicio, entre otros, de ese doble sentimiento por todas partes, aunque oscuramente extendido, sentimiento de la unidad de lo sagrado y de su distinción con lo profano.

¿CUÁLES SON LAS RELACIONES ENTRE EL DESARROLLO SOCIAL Y EL DESARROLLO RELIGIOSO?

A esta última cuestión podemos responder, en parte, con todo lo que acabarnos de ver. La historia de las sociedades humanas y la historia a de las religión es, por numerosas e importantes que sean sus relaciones, constituyen dos historias distintas, que no se acoplan siempre, así como tampoco coinciden exactamente con la historia de la inteligencia en sus técnicas. Sin embargo, el marxismo ha intentado renovar, sobre este punto, la tesis de mucho sociólogo burgués, insistiendo, más allá del factor político, en el factor económico. He aquí cómo expone, por ejemplo, los progresos del monoteísmo.

LA TESIS MARXISTA SOBRE LA APARICIÓN DEL MONOTEÍSMO

La constitución de los grandes imperios, nos dice, conducía ya a este resultado, siendo los dioses la sombra celeste de los jefes. Cuando venció el rey de Babilonia, impuso su dios, Marduk, a los pueblos vencidos. Pero fue el comercio quien propagó con mayor pujanza la idea de la unidad divina. El comerciante viajero, sin residencia fija, se encomendaba en todas partes a su dios: éste llegó a ser, pues, omnipresente. A partir de este momento no podía tener ya forma humana: se convirtió en puro espíritu. En el seno de las grandes ciudades cosmopolitas se mezclaba a los otros dioses. «Así se formó la idea de un dios universal, abstracto, reflejo de un hombre abstracto, dominado por la fatalidad del mercado» 28 . Tal es ya el Dios del cristianismo primitivo; tal, sobre todo, el de la edad capitalista y el liberalismo económico.
Como la misma religión, y como toda forma de civilización, el monoteísmo sería, pues, un simple reflejo, o, según la palabra clásica, una «superestructura» de la vida económica. No menos opresiva y perjudicial, por lo demás, que las formas más groseras que le han precedido. Con el cambio de las relaciones sociales que resulta del progreso de la economía, con el cambio de las formas de explotación, las representaciones religiosas pueden cambiar. Pero la religión continúa justificando siempre la violencia y la opresión, sanciona siempre tal o cual orden de explotación, como instituido por Dios mismo. La religión comenzó el día que los hombres se dividieron en clases, con la explotación del hombre por el hombre. Debe acabar con esta explotación.

VERDAD PARCIAL

A pesar de algunos detalles que es difícil tomar en serio, reconozcamos que no todo es falso en esta teoría. Por lo menos muchos hechos le dan una apariencia de razón. Según que el hombre sea cazador, agricultor o pastor, todo el sistema religioso presenta caracteres diferentes: la escuela histórico-cultural ha insistido mucho en esta ley. A medida que el grupo humano, primero modesta tribu, se convierte en ciudades después en nación y después en imperio, se cumplen una serie de transformaciones paralelas en los ritos y en los mitos. Es cierto, pues, que se encuentra en éstos un reflejo del estado social --que no es independiente del estado económico-- y que, por consiguiente, concurren a reforzar este estado. Sería necesario solamente, para ser justos, ver también cómo los abusos sociales, la religión así considerada consagra el principio mismo de la sociedad; cómo contribuye, pues, quizá más que cualquier otro elemento, a asegurar la cohesión social, a permitir al hombre perpetuarse, vivir, que es la primera condición para progresar.
Además, hay otra cuestión la esencial. Como el nacionalismo, el materialismo tiene, si se nos permite decirlo, cuantitativamente razón, un poco como la tiene el determinismo para la mayor parte, o la más aparente, de las acciones humanas. Pero lo que cuenta verdaderamente es, con frecuencia, lo que materialmente tiene menos importancia, e incluso para apreciarlo en su justo valor es necesario considerarlo desde dentro. En materia religiosa, el etnólogo, el sociólogo o el historiador, sólo conseguirán puntos de vista superficiales.
Algunos aspectos son, a pesar de todo, demasiado evidentes para permanecer ocultos a quien quiera abrir, los ojos. ¿Es el culto de un Dios sin figura el reflejo de una edad de comercio y de operaciones bancarias ? ¿ Es el monoteísmo el resultado de una unificación de los poderes terrestres? ¿Cómo se explicará la historia de la India, en la que se han extendido profundos sistemas de filosofía religiosa y altos formas de adoración divina en el seno de una economía primitiva y de una sociedad políticamente amorfa? ¿Se han leído, sobre todo, los primeros preceptos del Decálogo judío? (Poco importa aquí la cuestión de fecha.) «¡Escucha, Israel! Yo soy Yahvé, tu Dios. No tendrás otros dioses ante mi rostro. No constituirás ninguna imagen tallada (...) Porque Yo, Yahvé, soy un Dios celoso... 29

DOS CLASES DE RELIGIONES MONOTEÍSTAS

No hay necesidad de una observación muy minuciosa para distinguir en nuestra historia occidental, a pesar de sus múltiples implicaciones, dos clases de religiones «monoteístas» 30 . La primera es, en efecto, al menos en parte, fruto del desarrollo social al mismo tiempo que del progreso de la redención: poco a poco, a imagen de lo que pasa sobre la tierra, se constituyen panteones. Se organizan, se jerarquizan, sugiriendo la misma multitud y mezcla de los dioses la idea de la unidad de lo divino; por último, el jefe de la sociedad divina crece hasta convertirse en el dios supremo, de quien los otros dioses sólo son servidores. Así ocurre --con numerosas variantes en el proceso-- en Babilonia, en el imperio aqueménida, en el mundo helenístico y en Roma, bajo el Imperio... ¿Hay algún beneficio para la político, para la civilización, para el pensamiento? Sí, y algunas veces muy considerable. ¿Pero hay progreso propiamente religioso? No siempre, y frecuentemente en absoluto. Porque si se supera el antropomorfismo, sólo se va a parar a un divina abstracto o a una Naturaleza divinizada. En la segunda clase de monoteísmo, por el contrario, el Dios único se afirma con exclusividad bravía: «No hay más Dios que Dios». No es el resultado de ningún sincretismo, intelectual o político No se puede hablar a este respecto de integración o concentración, sino de oposición y negación. No es promovido por la evolución, sino que se impone por una revolución 31 . Es un Dios al que es preciso convertirse rompiendo los ídolos. Se tenía hasta aquí, poniendo las cosas en lo mejor, un Principio complaciente, que justificaba las prácticas del politeísmo consuela dando al mismo tiempo las dominaciones carnales, y que constituía en sí mismo la posesión de una pequeña minoría de sabios Se tiene ahora un Ser, no abstracto, aunque completamente espiritual; un Ser intransigente que reclama para si todo el culto y que quiere ser reconocido por todos; un Ser trascendente que desborda todas las ciudades terrenas, aunque fuese la ciudad del mundo
Sólo este segundo monoteísmo está cargado de fuerza explosiva. Sólo éste lleva en sí el progreso religioso, originando el principio de una transformación radical de las concepciones y de la vida religiosa. Cuando este monoteísmo encuentra al primero debe empezar por triunfar de él utilizándolo después para expresarse, completarse y expansionarse determinando su fin. Ahora bien, este monoteísmo no aparece en los grandes estados unificados, después de poderosas conquistas, a continuación de profundas especulaciones o de grandes transformaciones económicas. Allí hasta donde se puede reconstruir la historia en el estado desesperante de las fuentes, la religión de Zoroastro, «la menos pagana de las religiones paganas, nació en un apartado rincón del Irán, lejos, en todo caso, de ese foco de cultura que era Babilonia, y antes de la era de sincretismo abierta en la misma Babilonia por las conquistas de Ciro. El Judaísmo y el Islamismo también desmienten toda teoría del desarrollo religioso que recurre sólo a los factores extraños a la religión 32 Israel era un pueblo pequeño, de pensamiento rudo, economía rudimentaria, civilización mucho menos brillante que sus grandes vecinos que, uno después de otro, lo aplastaron. Los árabes no tenían apenas unidad antes de la égira. La idea de Dios, lo comprobamos en sus más altos formas como lo hemos comprobado en sus más humildes manifestaciones, rompe y desborda todos los cuadros sociales y todos los cuadros mentales. Se podría sentir la tentación de decir: «Él espíritu sopla donde quiere.»

¿ESTÁ LA RELIGIÓN AL SERVICIO DE LA OPRESIÓN?

El Espíritu sopla, en efecto y mientras el primero de los dos monoteísmos aunque imperfectamente llamado así --sirve aún para mantener un orden social más vasto, más opulento, pero también, quizá, más tiránico (recuérdese el «monoteísmo solar de Aureliano), el segundo, el único verdadero, el del «Dios Vivo», se convierte para la conciencia humana en el principio de liberación, puesto que es, contra todas las formas de abusos sociales, una reivindicación permanente de justicia. Por lo menos lo es, y al máximo, en la fe que los cristianos han heredado de los judíos. Renan comparaba los profetas de Israel a tribunes socialistas. Esto era rebajarlos extrañamente. Pues ¿qué voz de tribuno socialista igualó alguna vez en poderío a los «rugidos de Amós, el pastor elegido por Yahvé para hacer escuchar sus amenazas contra los que «pisotean al pobre» y «tuercen el camino de los pequeños»? 33 Los profetas son reformadores religiosos y por esto también reformadores sociales. En ellos, Yahvé aparecía como el Todopoderoso, pero su poder no está al servicio de los poderosos de este mundo, está por entero al servicio de la justicia, como su santidad está al servicio de la moral.
Ciertamente, «siempre que una religión cede al concordismo social, es decir, accede a presentar las formas actuales de la economía como realizadoras del plan providencial de la sociedad, da pretexto al reproche» marxista. Esto es frecuente, ya lo sabemos, incluso entre los cristianos. Pero el cristiano más conservador admitirá, si quiere continuar fiel a la inspiración de su fe, que el cristianismo impone al hombre «un progreso constante en la caridad, que debe traducirse hasta en la organización económica y social» (Yves de Montcheuil). Lejos de reflejar esta organización, es, pues, su principio de renovación, de transformación perpetua. Si el historiador no lo advierte siempre a primera vista es porque este principio obra en profundidades que sólo una reflexión prolongada puede alcanzar.

CONCLUSIÓN

Aunque dependa estrechamente, en su expresión objetiva, de la doble analogía natural, por la que concebimos todas las cosas: mundo sensible y mundo social, la idea de Dios aparece en la humanidad como algo espontáneo, específico. Todos los ensayos de «génesis», como todos los ensayos de «reducción» intentados fallan en algo. Ciertamente, de ello no se sigue inmediatamente que esta idea tenga por término un Ser real y que la religión tenga valor absoluto. Tampoco queríamos demostrarlo aquí, sino definir solamente las fronteras entre «conocimiento natural» de Dios y «revelación» Para terminar, bastará indicar que aunque muy escasos y muy oscuros para satisfacer nuestra curiosidad científica, los datos ciertos de la historia religiosa se prestan naturalmente a una interpretación cristiana (no decimos que impongan tal interpretación), y que reciben de ello la más grande inteligibilidad de que son capaces.
En una humanidad hecha a imagen y semejanza de Dios, pero pecadora, constreñida a una elevación larga y difícil, pero trabajada desde su despertar por una llamada superior, es normal que la idea de Dios esté a la vez presta siempre a surgir y siempre amenazada de desaparición. Dos tendencias principales actúan, una que proviene de las condiciones en que debe esforzarse la inteligencia, y la otra, de la desviación moral original: tendencia a confundir al Autor de la Naturaleza con esta Naturaleza a través de la cual se revela oscuramente y a la que es necesario tomar los rasgos de su imagen; tendencia a abandonar al Dios demasiado exigente y demasiado incorruptible por subalternos o ficciones. Las analogías se endurecen, y hasta en los tiempos en que su conocimiento parece haber hecho progresos decisivos, Dios es concebido todavía como un individuo de pasiones humanas o como una abstracción sin resplandor eficaz. Lo mejor se cambia a veces en lo peor, y la gran fuerza de perfeccionamiento del hombre se relaja para fines profanos.
De aquí nace la necesidad de una purificación siempre renovada. A esta purificación, desde los lejanos tiempos de Jenófanes, contribuye la reflexión del ateo, y los más ateos no son siempre los que se creen y se dicen sin Dios. Pero es efecto de una clarividencia todavía ciega el rechazar a Dios a causa de sus deformaciones humanas o a la religión por el abuso que de ella hacen los hombres. Como la religión ha comenzado por sí misma, debe incesantemente purificarse a sí misma; también el monoteísmo, como hemos visto, se estableció por negación, pero esta negación fue fecunda. Por lo demás, bajo una forma u otra, después de las negaciones más desfiguradas, el hombre vuelve siempre a la adoración; ésta es, al mismo tiempo que su deber esencial, la necesidad más profunda de su ser. Dios es el polo que no cesa de atraer al hombre e incluso aquellos que creen negarlo, a pesar de sí mismos, dan aun testimonio de Él, refiriendo, según palabras del gran Orígenes, «a cualquier cosa antes que a Dios, su indestructible noción de Dios».

PERSPECTIVA

Sirviéndose de todas las armas, el ateísmo moderno ha utilizado para la negación de Dios la historia y la etnología religiosa. No ha podido hacerlo sin deformar frecuentemente los hechos. Por lo menos, los ha escogido e interpretado de una forma muchas veces arbitraria, proyectando sobre los orígenes y sobre la evolución de la religión, principios de explicación sacados de su incredulidad. ¿Pero no da él mismo, a pesar suyo, testimonio de la fe? «Cuanto más se afirma el ateísmo --escribe G. van der Leeuw al final de su obra sobre L'homme primitif et la religion--, podemos observar más distintamente en sus tendencias las huellas de experiencias religiosas pasadas (...). El hombre que no quiere ser religioso, lo es precisamente por esa voluntad de no serlo. Puede huir delante de Dios, pero no le es posible esquivarlo» 34 . El mismo etnólogo, después de haber mostrado que la llamada mentalidad primitiva es en realidad, en su raíz profunda si no en las formas que puede revestir, una parte inalienable y auténticamente válida de nuestra estructura mental, observa que esta parte de nosotros mismos conoce en nuestros días un extraordinario resurgimiento. El hombre del siglo XX, concluye, «está en trance de descubrir la realidad de sus dioses y también, algunas veces, la de su Dios». De manera que, al salir de una era de racionalismo irreal y asfixiante, el problema esencial es, a partir de ahora, saber si la humanidad cederá, impotente, a esta nueva invasión de sus dioses «de carne y sangre», como antaño Grecia corrió el riesgo de ser sumergida por la ala oscura de lo dionisíaco, o si, por un esfuerzo de luz, encontrará de nuevo al Dios que la ha hecho a su imagen y semejanza y cuyas manos amantes no la han abandonado jamás.

martes, 3 de mayo de 2011

Entre el Islam radical y el Islam moderado

Entre el Islam radical y el Islam moderado

Hay regímenes árabes que permiten la creación de grupos radicales para dar justificación a la represión de todas las voces que reivindican la justicia y la dignidad
Entre el Islam radical y el Islam moderado

historia la fe islamica

http://www.islamencastellano.com/coran.htmlhttp://www.intratext.com/x/esl0024.htmTrasfondo y Enseñanzas
En estos momentos el Islamismo reclama tener más de 1,000 millones de seguidores en el mundo. Aunque Mahoma es su fundador, no es correcto llamar esta religión Mahometismo. La palabra Nuestro objetivo es simplemente la liberación del suelo palestino y el establecimiento de un estado. Por lo tanto, los Judíos (israelitas) deben ser removidos, e Israel debe ser aniquilado. No podemos aceptar ni más ni menos que la completa aniquilación de todos los judíos- Primer Ministro de Palestina, Yasser Arafat.Islam esencialmente significa "rendirse", o "someterse" al deseo y autoridad de Alá. Los términos musulmanes o mahometanos están directamente relacionados con estos conceptos. Ellos significan "uno que se somete". >
El Islamismo es una religión intensamente monoteísta cuyo nombre primario para Dios es Alá. Esta palabra puedo haber venido de las palabras al illah, las cuales significan "el Dios".
Tan extremo es el monoteísmo de los Islámicos que el pecado imperdonable mayor que se puede cometer es asociar a Alá con cualquier otra cosa creada (de acuerdo con el Islamismo, Jesús fue creado). La única forma de definir a Alá es via negativa, por ejemplo, eliminando todas las cosas que Alá no es.
El Islamismo combina elementos del Antiguo Testamento y de la Cristiandad tales como Noé, Abraham, Moisés, David, Juan y Jesús, además de otros como "profetas" de Alá. Ellos reclaman, sin embargo, que Mahoma es el último y el más grande de los profetas y que el Islamismo es la continuación verdadera de la fe del Antiguo Testamento.
Mahoma, cuyo nombre original era Ubu´l Kassim, nació en una ciudad llamada Meca 570 años después de Cristo. Su padre murió poco tiempo antes de su nacimiento y su madre Amina, murió cuando él tenía 6 años. Su abuelo se encargó de él y más luego su tío Abu Talib se hizo cargo de él. Mahoma se convirtió en un conductor de camellos y su tío frecuentemente lo llevaba a sus viajes en las caravanas, a veces iban a lugares tan alejados como Siria y posiblemente Egipto. Debido a estos viajes, Mahoma estableció contactos y amistades con personas de diferentes nacionalidades y religiones que más tarde influenciaron su pensamiento.
Cuando Mahoma tenía 25 años, fue empleado por Khadijah, una viuda rica en el negocio de las caravanas. Mahoma le fue un empleado tan eficiente que ella decidió casarse con él, sin importar que Mahoma fuera 15 años más joven que ella. Todos los hijos de este matrimonio murieron, excepto una niña, Fátima.
Mahoma, ahora casado con una mujer rica no tenía que trabajar. En vez, se dedicó a la meditación y a la reflexión acerca del significado de la vida.
Los árabes eran personas idólatras politeístas (con más de un dios) y tenían un panteón de dioses. Uno de estos muchos dioses era Alá. Entre estos dioses también acompañaban a Alá, demonios (djinn) y ángeles. Meca era el centro religioso y contenía unos 360 santuarios para dioses diferentes. Entre estos templos había uno llamado Kaaba, el cual era el templo de la Roca Negra. Esta roca (un meteorito) supuestamente había sido dada a Abraham por el ángel Gabriel.
Mahoma se sentía extremadamente molesto por las prácticas idólatras de sus compatriotas árabes y llegó a la conclusión de que uno de esos dioses, el llamado Alá era el verdadero de entre todos ellos. Mahoma pasó muchas horas reflexionando y "meditando" acerca de esta conclusión en una cueva en la Montaña de Hejira, cerca de Meca. En el año 610 después de Cristo, cuando Mahoma tenía 40 años, comenzó a recibir espantosas revelaciones acompañadas de "convulsiones violentas en las cuales expulsaba espuma por la boca y se revolvía de manera frenética y desesperada"(Tomado del libro: Cults, world religions and the occult del Dr. Kenneth Boa.) Mahoma no estaba seguro de si estas "revelaciones" provenían de la divinidad o de fuerzas demoníacas. Mahoma compartió su temor con su esposa (la cual adoraba varios dioses) y su esposa le aconsejó poner atención al mensaje de las revelaciones y a someterse a ellas. Según la esposa de Mahoma las revelaciones debieron haber sido dadas a Mahoma de parte del ángel Gabriel. Mahoma puso atención a su esposa y decidió recitar todo el contenido de sus revelaciones mientras que varios de sus amigos las escribían. Estas revelaciones proporcionadas durante tales convulsiones son las que hoy se llaman Corán (Qur'an, o Recitaciones).
Como "profeta de Alá", Mahoma continuó teniendo estos ataques, acompañados de más revelaciones, por los próximos 22 años de su vida, hasta el 632 después de Cristo cuando murió.
Su esposa Khadijah y un primo fueron los primeros en convertirse a la nueva religión. Un mercader de caravanas llamado Abu Bakr fue uno de los primeros conversos, no miembros de su propia familia. Mecca-Ka'aba
Por muchos años Mahoma no tuvo éxito en convertir ni convencer a nadie sobre la veracidad de su nueva religión. Cuando comenzó a proclamar abierta y públicamente su posición acerca de Alá, encontró oposición tenaz por parte de los negociantes de Meca, cuyo negocio principal consistía en la venta de mercancías y parafernalia de los dioses. Lo que él comenzaba a enseñar iba en contra de la moral y orden social reinante en Meca.
Los seguidores de Mahoma fueron tenazmente perseguidos y el profeta salvó su vida en varias ocasiones gracias a la influencia de su rica esposa y a la protección de su tío Abu Talib. Cuando estas dos personas murieron en el 620, Mahoma y varios de los seguidores se mudaron a Yathrib debido a la presión y a la persecución de los mercaderes de Meca. Alli Mahoma salvó su vida milagrosamente cuando intentaron matarle. Él huyó a Meca el 16 de Julio del 622 después de Cristo con su discípulo Abu Bakr. Ambos se escondieron en una cueva por TRES DIAS antes de regresar a Yathrib.
La fecha del escape de Mahoma hacia Yathrib es la más importante para la religión musulmana. Esta se celebra como el nacimiento del Islamismo. Es a partir de esa fecha cuando los Musulmanes comenzaron a contar en su calendario.
Después de eso, Mahoma continuó ganando adeptos hasta llegar a ser el magistrado de Yathrib, cuyo nombre fue cambiado a Medina, lo cual significa "la ciudad del profeta". Mahoma tuvo éxito como líder de Medina y la mayoría de sus habitantes creyeron en su revelación. En Medina él instituyó una Teocracia, lo que significa una sociedad en que la autoridad política, considerada emanada de Dios, es ejercida por su rey o presidente. En otras palabras, Mahoma combinó su gobierno con política y religión, convirtiéndose en comandante total, rey y profeta. Durante este períodos Mahoma frecuentemente reclamaba sometimiento popular a nuevas medidas alegando "revelación divina". En Medina, Mahoma también comenzó un Harén de más de más de 10 esposas.(Ver Sutra 4:3).
Por un tiempo, Mahoma trató de convertir a su religión a los pobladores judíos de Medina, pero cuando los judíos rechazaron el concepto de que Alá era el mismo dios que Jehová, Mahoma muy enojado dejó de postrarse hacia Mecca-Ka'aba Jerusalén, como lo había hecho desde el inicio de su religión, y comenzó a inclinarse hacia Meca. Inmediatamente comenzó la persecución de los judíos debido a su negativa de aceptar sus "revelaciones".
Mahoma enriqueció los recursos de Medina saqueando las caravanas de los peregrinos que se dirigían a Meca a ofrecer sacrificios o a comerciar. Estos saqueos trajeron una guerra sangrienta con los pobladores de Meca. Esta guerra se prolongó todos los años de reinado de Mahoma en Medina. Mahoma sufrió varias derrotas y varias victorias. El profeta mismo fue herido seriamente en una de las batallas. Los Medinenses fueron victoriosos eventualmente y varias tribus se sometieron a Mahoma. Mahoma finalmente ocupó Meca, derribó todos su ídolos y reconstruyó el templo de Kaaba, con su Roca Negra. Continuando el peregrinaje anual hacia Kaaba, Mahoma garantizó que Meca fuera considerada como la Ciudad Santa de la nueva religión. Poco tiempo más tarde Mahoma murió, pero para este tiempo ya era el líder de casi toda Arabia.
Los sucesores del profeta fueron llamados Califas. El primero fue Abu Bakr. El segundo fue Omar, quien reinó 10 años. Omar fue un Califa conquistador. Conquistó a través de la guerra a Siria, Jerusalén, Egipto, Persia y Mesopotamia. El Islamismo declaró a Jerusalén como uno de los sitios sagrados del Islamismo.
Durante el reinado de los Califas/Profetas Othman y Alí, el Islamismo continuó conquistando territorios donde imponer el Islamismo, llegando hasta la India y el Norte de Africa y hasta Europa. De no ser por la derrota de Charles Martel, toda Europa hubiese sido convertida al Islamismo en el 732 después de Cristo.



ENSEÑANZAS DEL CORÁN
El Corán es la escritura con autoridad del Islamismo y está dividido en 114 capítulos. Algunos de estos fueron escritos por Mahoma y otros fueron escritos de memoria por parte de los discípulos de Mahoma después de su muerte.
Las creencias básicas del Corán se resumen en las 5 enseñanzas siguientes:
  1. Alá es el único Dios. Los musulmanes creen que debido a que Dios es un solo, la doctrina cristiana de la Trinidad es una anatema. Ellos creen que el concepto de un Dios formado por una Trinidad es equivalente a ser politeístas o a creer en varios dioses. Alá es omnipotente, omnisciente y tan trascendente que es prácticamente imposible conocer.
  2. Alá ha enviado muchos profetas (algunos dicen que más de 10,000 hasta la fecha) a la tierra para guiar al hombre. El Corán menciona 28 de estos profetas, la mayoría de los cuales son mencionados también en el Nuevo y Antiguo Testamentos. Se dice que Jesús fue un "profeta" sin pecado, pero que Mahoma es el último y el "más grande de todos los profetas".
  3. De los cuatro libros inspirados, el Corán es el más importante. Los otros tres son el Tauret (el Pentateuco de Moisés - Génesis, Exodos, Números, Levíticos, y Deuteronomio); el Zabur (los Salmos de David) y el Injil (Los Evangelios de Jesús). Debido a que la religión islámica reconoce estos tres libros, los judíos y los cristianos son considerados como "la gente de uno de los libros". Sin embargo, los musulmanes creen que las revelaciones previas al Corán (el Pentateuco, los Salmos y los Evangelios de los Apóstoles ) han sido "corrompidos y alterados" y que el Corán los reemplaza a TODOS. Los musulmanes creen que el Corán fue dictado a Mahoma por el mismo ángel Gabriel a través de un largo período de tiempo.
  4. Existen tres seres intermediarios (ángeles), los ángeles caídos (djinn o demonios), y el jefe de los demonios, Iblis o Shaitan (Satán).
  5. Habrá un día del juicio final, una resurrección, un cielo y un infierno. Cada hombre será juzgado en un par de balanzas o en básculas donde el peso de sus hechos buenos debe ser mayor que el peso de sus hechos malos. De acuerdo con el Corán, el cielo es un lugar de placeres sensuales y gratificación.
Junto a estas doctrinas, el Corán también tiene lo que es llamado los 5 pilares del Islamismo. El primero dice:
"No hay otro Dios que no sea Alá y su profeta es Mahoma" Los otros 4 pilares incluyen el Salat, Zakat, el mes de ayuno o Ramadam, el peregrinaje a Meca.
Los grupos o sectas más ortodoxos y fieles dentro del Islamismoa menudo se agrega un sexto: el Jihad o Guerra Santa en la cual se usa LA FUERZA para vencer a los infieles y para difundir el Islamismo. En Surah 2:163-164; 9:5, 29, el Corán autoriza la violencia y el uso la fuerza. A los soldados que mueran durante el asesinato de los que no tengan a Alá como su Dios y a Mahoma como su profeta se le promete la eternidad acompañada en compañía de un harén de vírgenes:
Corán 9. 5. "Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, MATAD a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, y misericordioso".
Otras prácticas aconsejadas por el Dios del Corán incluyen cubrir la cara de las mujeres con un velo, la poligamia, "limitando la cantidad de esposas a cuatro."
Como han visto nuestros lectores, el Dios mostrado en el Corán es un "Dios" que CONTRADICE totalmente las enseñanzas de la Biblia.
Algo importante que los lectores deben notar es que el Islamismo, contrario a la creencia popular es una religión nacida DESPUÉS DEL CRISTIANISMO. Note que el Islamismo combina elementos del Antiguo Testamento, del Cristianismo y de la religión nativa de Arabia. Mahoma proclama que los Evangelios y el Antiguo Testamento son ciertos, pero en la práctica contradice tal concepto. Siempre que hay un conflicto entre las enseñanzas del Corán y la Biblia, los islámicos dicen que la Biblia ha sido modificada y malversada.
Sin embargo, sabiendo que cuando Mahoma creó esta nueva religión, ya el cristianismo y el judaísmo existían hacia muchos años, es cómico que él tome de ambas fuentes para crear su religión, pero que alegue que la fuente (la Biblia) es malversada, pero que el resultado (el Corán) no lo ha sido. Es típico de grupos como los Mormones, Testigos de Jehová y Adventistas del 7mo Día, hacer reclamos tan carentes de objetividad como estos. Los arqueólogos han encontrado Biblias más antiguas que las que seguramente usó Mahoma para crear su religión, y esas Biblias encontradas dicen EXACTAMENTE lo mismo que dicen las Biblias de hoy. Eso demuestra que donde ha habido malversación es en los relatos de acuerdo con Mahoma y su libro sagrado, el Corán.
¿Son los países Musulmanes tolerantes con el Cristianismo como lo son los países Cristianos con el Islamismo ?
¿Puede usted ir a Irán, Sudán, Pakistán, Afganistán, Iraq, Siria, etc. y predicar el Evangelio abiertamente como nosotros permitimos que ellos prediquen su religión aquí en nuestros países?
¡A los musulmanes se les enseña a odiar a los cristianos y a los judíos! En la Mesa Servida 51, el Corán dice:
"¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Ellos son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío."
Dígame amigo usted varón, que ha quedado tan ofendido porque yo he "hecho de mi página una cruzada entre Dios y Alá", dígame usted si esta es una religión tolerante amiga de Dios, de los Judíos y de los Cristianos. ¡Es la ignorancia la que se está comiendo vivo al Pueblo Hispano de Dios!
Para los musulmanes nuestro Dios y Salvador, Jesucristo, no es más que un profeta cualquiera.
De acuerdo con nuestro amigo "cristiano", sus amigos musulmanes hasta "creen en Cristo como el penúltimo Profeta" ¿De veras? ¿Y qué de la Biblia? ¿Dónde deja usted las enseñanzas de la Palabra de Dios que dicen:
"Por eso Dios exaltó a Cristo hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre"?
¿Deja usted esta verdad central de la Biblia a un lado para contentarse con que Jesucristo es "el penúltimo Profeta". ¿Proclamará usted que esta declaración de la Biblia en Filipenses 2:10-11 es una flagrante mentira? Sí, porque si esto es una mentira, ¿En quién ha usted, "amigo cristiano tolerante" puesto su confianza de salvación?
El Corán dice:
"Vuestro Dios es un Dios Uno. No hay más dios que Él (Alá), el Compasivo, el Misericordioso." La Vaca 163.
Y si usted cree que Alá es "compasivo" de verdad, continúe leyendo…
"los impíos (los no-islámicos), cuando vean el castigo, sabrán que la fuerza es toda de Alá y que Alá castiga severamente". La Vaca 165.
La vida de Mahoma y la vida de Cristo están llenas de contrastes.
El Corán confiesa que Jesús fue un profeta y que nunca tuvo pecados. Pero ¿Y Mahoma? Mahoma asesinó cientos de judíos primero en Medina y más luego en toda Arabia porque éstos no aceptaron su religión (cuyo Dios, de acuerdo con nuestro amigo "tolerante" es el mismo Dios de la Biblia). Si Alá y Jehová son el mismo Dios, ¿Cómo es que Dios les decía a los Judíos no creer en otros dioses, mientras le decía a Mahoma que asesinara a todos aquellos que no lo aceptaran? ¿Qué tipo de Dios disparatado y malévolo es ese?
Si el dios de Mahoma es el mismo de los judíos y cristianos, ¿Como es que este mismo Dios declara: "¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos!" La Mesa Servida 51
¡Mahoma no enseñó amor y perdón como lo hizo mi Jesús, mi estimado amigo! Mahoma escribió en su Corán lo siguiente:
"Proclama de Alá y Su Enviado, dirigida a los hombres el día de la peregrinación mayor. «Alá no es responsable de los asociadores (los no Islámicos), y Su Enviado tampoco. Si os arrepentís será mejor para vosotros. Pero, si volvéis la espalda, sabed que no escaparéis de Alá». ¡Anuncia a los infieles (los no Islámicos) un castigo doloroso! Se exceptúan los asociadores (no Islámicos)con quienes habéis concertado una alianza y no os han fallado en nada ni han ayudado a nadie contra vosotros. Respetad vuestra alianza con ellos durante el plazo convenido. Alá ama a quienes le temen. Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (los no Islámicos) dondequiera que les encontréis.¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten (y se convierten al Islamismo)… entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso."
"Si uno de los asociadores te pide protección concédesela, para que oiga la Palabra de Alá. Luego, facilítale la llegada a un lugar en que esté seguro. Es que son gente que no sabe. ¿Cómo podrán los asociadores concertar una alianza con Alá y con Su Enviado, a no ser aquéllos con quienes concertasteis una alianza junto a la Mezquita Sagrada? Siempre y cuando cumplan con vosotros, cumplid con ellos. Alá ama a quienes Le temen. ¿Cómo si, cuando os vencen, no respetan alianza ni compromiso con vosotros? Os satisfacen con la boca, pero sus corazones se oponen y la mayoría son unos perversos (los no Islámicos)."
En más desconcertantes órdenes a la violencia contra específicamente Cristianos y Judíos, Mahoma continúa diciendo en su Corán: En "La Mesa Servida" 32 el Corán dice: Los entierros judíos de víctimas del Islamismo Extremista que se han convertido en una visión diaria en las noticias.
"Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad…Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra".
¿En realidad cree usted varón "cristiano tolerante" que Usama Bin Laden es loco, asesino o esquizofrénico? Si lo hace, y todo el que lo haga simplemente ignora la verdad. Los Talibanes y Usama son acusados de ser terroristas, el problema es que ellos son los MÁS ENTREGADOS conversos y seguidores de lo que Alá y Mahoma les ordenan!
Según el Dr. Boa, Mahoma fue un "saqueador" que violó la ley del desierto
De acuerdo con Kennet Boa, escritor oficial de las Asambleas de Dios en este respecto, "Mahoma violó la ley del desierto saqueando caravanas que se dirigían hacia Meca durante los meses de peregrinación. Mahoma violó su propia ley establecida en el Corán cuando tuvo más de 10 esposas en su Harén (Ver La Vaca 187, 226, 234, etc.)"
Cualquier cristiano de hoy día debe sentirse ofendido de escuchar a la prensa internacional defendiendo el "Islamismo de Paz" que supuestamente siguen los Islamitas. ¿Y las mujeres cristianas? Nuestras hermanas verdaderamente cristianas deberían sentirse grandemente ofendidas por las claras ordenanzas del Corán donde se rompe con la ley establecida por Dios en Génesis donde se designa UNA mujer para un hombre, no un Harén para un hombre.
En realidad, los millones de Islamícos que no son como los Talibanes o Usama y su grupo, son como los cristianos liberales que solamente toman de la Biblia lo que les conviene y lo que no les conviene lo toman espiritualmente o simplemente lo ignoran. ¡PERO EL QUE TOMA ESTE LIBRO LITERALMENTE TIENE JUSTIFICADO EL TERRORISMO Y TODO LO QUE DESEE HACER EN POS DE LA IMPOSICIÓN DE LA FE ISLÁMICA EN TODO EL MUNDO!
El Corán claramente dice que morir en martirio será una garantía de que una persona vaya al cielo. " Y no penséis que quienes han caído por Alá (hayan muerto). ¡Al contrario! Están vivos y sustentados junto a su Señor (los mártires que murieron por Alá): A (los mártires que murieron por Alá) quienes escucharon a Alá y al Enviado (Mahoma), luego de la herida recibida, a quienes, entre ellos, hicieron el bien (¿Cuál bien?) y temieron a Alá, se les reserva una magnífica recompensa. A aquéllos a quienes se dijo: «La gente se ha agrupado contra vosotros, ¡tenedles miedo! (el Talibán ahora, por ejemplo)», esto les aumentó la fe y dijeron: «Alá nos basta! ¡Es un protector excelente!»(es por eso que los Talibanes no se rendirán, ya que muriendo por Alá acelerarán su recompensa)
Puntos a ponderar
  • ¡Alá NO es Jehová!
  • Alá no acepta la deidad de Jesucristo.
  • Si Jesucristo no es más que un profeta, ¿Donde está la esperanza de resurrección de los cristianos?
  • Mahoma vivió una vida llena de persecución político/religiosa y pasó por la espada a todo el que se oponía a su nueva religión islámica.
  • Mahoma niega la precisión y confiabilidad del Antiguo y Nuevo Testamentos. Muerte a los Sionistas y a los defensores de las Cruzadas gritan los Islámicos en las calles y enseñan los imanes en sus templos
  • La Arqueología muestran claramente que es el Corán quien altera el contiendo del Antiguo Testamento y los Evangelios.
  • El Corán sugiere la muerte de soldados y civiles por igual, siempre y cuando éstos sean infieles y no acepten a Alá como su Dios y a Mahoma como su profeta.
  • Mahoma saqueó caravanas indiscriminadamente en nombre del establecimiento de su religión. (Ver Enciclopedia Vox.)
  • El Islamismo deja sin efecto el Ministerio vital del Espíritu Santo.
  • El Islamismo es una religión que llena a sus REALES Y FIELES creyentes de odio, rencor y venganza en contra de todo el que no tenga a Alá como Dios y a Mahoma como su profeta!
El Cristo de la Biblia enseña todo lo opuesto al Corán. Nosotros como cristianos, por el contrario debemos amar y tratar de traer luz a los corazones de esta gente que ha sido engañada. Muchos musulmanes solamente han escuchado las enseñanzas del Islamismo y ¿Cómo pues han de saber la verdad? Nosotros tenemos que decírsela.
Nosotros debemos acercanos, ahora más que nunca a esta pobre gente, y usando su mismo libro sagrado, hacerles ver la inmensa discrepancia entre el Corán y nuestra Biblia, entre la vida de liderazgo de servidumbre de Cristo y la vida de abuso y ansia de poder político de Mahoma, entre la maravilla de la salvación por gracia en vez de la lucha del legalismo y las obras. Este es el momento de extender nuestro brazo de cristianos que esta gente quizás no espera ver. ¿Quién sabe si así alcancen conocer al Cristo de la Gloria?
Y finalmente les digo que este artículo fue escrito no para denigrar la libertad de creer en lo que ellos deseen creer. Ante Dios y ante el sistema democrático en que vivimos todos los hombre y mujeres de la tierra tienen el derecho de escoger en qué creen, pero ahora creo haber colaborado con "mi granito de arena".
http://www.islammexico.net/qrn.htmhttp://www.islamencastellano.com/coran.html

el origen del movimiento taliban

ORIGEN DEL MOVIMIENTO TALIBAN

Afganistán, compuesto por numerosos y diferentes grupos étnicos continuamente enfrentados entre sí (uzbekos, tayikos del Norte, pashtunes, hazaras e ismaelitas), se conforma como tal en 1747.
En 1837, coincidiendo con el comienzo del reinado de Victoria I, ante el temor a que la influencia rusa se extendiera hacia la India, Gran Bretaña comienza su intento de dominar Afganistán.
La resistencia de este antiguo reino a los británicos se extiende durante todo el final del siglo XIX y principios del XX, concretándose en la llamadas guerras Anglo-Afganas, que finalizan con la obtención de la independencia de Afganistán el 19 de agosto de 1919.
Afganistán se convierte en una monarquía en la que ocupó el trono el Emir Amanullah que cambió su título de Emir por el de Padshah (Rey), tratando a su vez de modernizar y occidentalizar el país, acercándose a la Unión Soviética.
Esta incipiente amistad con Moscú se ganó, desde el primer momento, la oposición de buena parte de la población encabezada por Kalakani Nadir Shah que consiguió derrocar a Amanullah, asumiendo el trono hasta que en 1933 fue asesinado. La monarquía pasó a manos de su sobrino Kalakani Nadir Shah que gobernó el país con mano de hierro y extrañas alianzas tanto con el Reino Unido como con la URSS, durante 40 años (hasta 1973).
Ese año un golpe de estado derribó a la monarquía y proclamó una débil república que tan solo duró 5 años debido a la encubierta guerra civil que asolaba el país desde la caída del “dictador” Nadir Shah.

La invasión Ruso-Afgana y el germen talibán

En 1978, un gobierno comunista apoyado claramente por la URSS se instaló en Kabul. Las continuas fricciones internas del nuevo gobierno, la ambición expansionista de los soviéticos y el miedo al contagio, a través de sus fronteras, de este paulatino ascenso del islamismo en Afganistán, llevaron a la URSS, en la Navidad de 1979, a invadir a su vecino
Esta invasión derivó en la larga guerra Ruso-Afgana. La fuerza de las guerrillas islámicas y en especial los muyahidín, apoyados directamente por EE.UU., dentro del marco internacional de la Guerra Fría, se convierten en el gran azote de las bien adiestradas tropas de Moscú.
Durante el desarrollo de esta guerra de independencia, los muyahidín, cada vez más preparados gracias a los suministros de armas Washington y los millones de petrodólares provenientes de Arabia Saudí, derivan en un nuevo e incipiente grupo de guerrilleros que se rigen por la ley islámica o Sharia y que se denominan a sí mismos, Talibán (“Estudiantes”).

El éxito de una ideología

Los talibán pretenden una renovación de la sociedad afgana por medio de la tradición y se nutren de los “huérfanos de la guerra”.
Los jóvenes históricamente desheredados de Afganistán encuentran en estos incipientes grupos de guerrilleros espirituales (“los soldados de Dios”) un sentido a su desestructurada vida, una causa por la que luchar, una forma de vida, la recuperación de una dignidad perdida y una gran familia que recupera el panislamismo de tiempos pasados llevados a su máxima radicalización.
Y es en esto donde radica el éxito de sus enfrentamientos con los soldados soviéticos. La disciplina férrea, el desprecio de la vida en pos de una victoria definitiva, la santificación de la guerra y, por supuesto, a pesar de su rechazo a cualquier injerencia extranjera y su odio hacia todo lo que oliera a Norteamérica, el continuo aprovisionamiento de armas desde Pakistán y EE.UU.

La injerencia de EE.UU.

Los muyahidín, con la aquiescencia y la bendición de Washington, provocan en 1989 la retirada de las tropas de una humillada URSS que, a pesar de las impresionantes pérdidas de soldados y el gran esfuerzo militar, apenas había llegado a controlar, a lo largo de casi 10 años, la capital y pequeñas zonas fronterizas.
Tras la retirada de los soviéticos, se inicia una nueva guerra civil entre los muyahidín, respaldados por EE.UU. y Pakistán y el gobierno pro-soviético de Kabul. Pero el colapso de la Unión Soviética, precipita el hundimiento del régimen oficial y fragmenta aun más si cabe el país, dejando el poder regional en manos de los señores de la guerra.

La desintegración de un país y el ascenso al poder

Esta desintegración favorece las posturas radicales de los Talibán frente a los antiguos muyahidín que culmina en 1996 con la entrada de los “Estudiantes” en Kabul y la imposición de la Sharia como única y sagrada ley por la que se rige el nuevo y extremadamente duro régimen que controlará hasta en los más pequeños detalles la vida de los sufridos afganos.

El principio del fin

Desde 1996, Afganistán se convierte en un hervidero del islamismo extremista que Washington es incapaz de controlar. Sus doctrinas se van contagiando a muchos jóvenes dentro del mundo islámico transformándose en diferentes grupos internacionales con diferentes nombres, entre los que destaca Al Qaeda y su celebérrimo supuesto cerebro Bin Laden, que ante todo tienen en común el convertir la Yihad o Guerra Santa contra los infieles en su bandera y el tener a EE.UU. como su más odiado enemigo y que culminará en septiembre de 2001 con el archiconocido ataque a las Torres Gemelas de Nueva York.
Este hecho da lugar al principio del fin del dominio talibán en Afganistán y al inicio de la nueva cruzada internacional contra el islamismo radical que dura hasta nuestros días

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La invasión soviética

La invasión de la Unión Soviética, constituye una etapa previa al surgimiento del movimiento Talibán. Esto se debe a que la mayoría de sus miembros formaron parte de la resistencia contra los rusos. Los muyahidin afganos, apoyados por EEUU, se convirtieron en las tropas de choque antisoviétícas. De este conflicto afgano-ruso, surgirá una segunda generación de muyahidín que se denominarán a sí mismos, Talibán: “estudiosos del Islam”.
Ante el miedo de compartir su frontera con un grupo de Estados islámicos y con la ambición de extender su imperio; la URSS invadió Afganistán en Navidad de 1979. El resultado fue un conflicto bélico que duró 9 años e involucró a más de 100.000 hombres. Moscú pudo controlar Kabul y las principales ciudades pero nunca logró eliminar a las guerrillas que, apoyadas por Occidente, mantuvieron el control del 80% del territorio afgano.
La invasión soviética tiene su origen dentro de Afganistán. En 1978, el Partido Demócrata del Pueblo (comunista) derrocó al régimen republicano. El presidente Mohamed Daoud Kha y su familia fueron asesinados junto con centenares de partidarios. Nur Tarahi, líder del partido comunista se hizo cargo del poder.
El ascenso del partido comunista aumentó la influencia de la Unión Soviética sobre Afganistán. Pero este país occidental cometió un grave error: ver a los afganos como un pueblo de identidad única. Los afganos siempre fueron gente autónoma y poco dispuesta a aceptar un manejo centralizado. Afganistán es una nación tribal con un complejo mapa étnico. Hay grandes matices que dividen étnica y lingüísticamente a Pashtún, Hazara, Tajikos, Uzbekos, etc., que conforman la población de 23 millones de afganos. Los rusos actuaron sin comprender la situación política a la que se enfrentaban.
De esta manera, se fueron acentuando las fricciones dentro del partido comunista, inspiradas por ambiciones personales y diferencias ideológicas, En este clima de luchas y tensiones internas, el 27 de diciembre de 1979, las tropas soviéticas tomaron por asalto el palacio del presidente Amin, lo asesinaron, y tras ocupar Kabul, nombraron a Kamal en su lugar.
En los años que siguieron a la ocupación rusa, Afganistán no conoció momentos de paz. En lugar de extender su poder, la URSS se involucró en una compleja e incontrolable guerra de guerrillas. Negociar con la resistencia fue imposible para Moscú. La guerrilla mantuvo, desde las montañas, el 80% del país en su poder.
Hasta 1986, EEUU, archienemigo ruso en el contexto de la Guerra Fría; permaneció expectante ante el conflicto ruso-afgano. A partir de ese momento, la más poderosa oposición al régimen soviético, fue armada por los norteamericanos vía Pakistán y con el apoyo de Arabia Saudí.
Las luchas entre las diferentes facciones rebeldes y contra los rusos, provocaron 3 millones de refugiados. Tras varios intentos de detener una guerra que ya era incontrolable, en 1988 se firmó en Ginebra un acuerdo de no injerencia y no intervención, y Mijail Gorbachov retiró el Ejército Rojo de Afganistán. Afganistán terminó siendo para la URSS lo que Vietnam fue para EEUU. Gran parte del colapso definitivo del régimen soviético se debió a la derrota de sus tropas en territorio musulmán. La lucha contra los soviéticos fue una yihad dirigida por jefes clánicos y ulemas, y no una yihad ideológica dirigida por islamistas.
La comunidad internacional, incluyendo a las superpotencias, los estados de la región y las Naciones Unidas, no pudo llegar a una solución política para reducir los conflictos que estaban destruyendo Afganistán. Hubo varios intentos, los cuales pueden dividirse en dos fases:
a) Firma de los acuerdos de Ginebra en 1988 que garantizaban el retiro de las tropas soviéticas del territorio afgano. Pero estos acuerdos no preveían un gobierno provisional ni ninguna otra medida para llegar a un acuerdo político dentro de Afganistán. El texto disponía el cese de toda ayuda a la resistencia, pero EEUU reivindicó el derecho a seguir proporcionando su ayuda, También la URSS reclamó el derecho de seguir ayudando al régimen que había instaurado. El objetivo de EEUU era obtener más ventaja sobre la URSS, esto hizo que los acuerdos nunca se lleven a la práctica.
b) 1989-1992: período de guerra por el poder entre muyahidin, apoyados por EEUU y Pakistán y el régimen respaldado por los soviético de Mohamed Nayibulá. Por pedido de la ONU, EEUU y la URSS acordaron poner fin al envío de ayuda. Pero la desintegración de la Unión Soviética, precipitó el hundimiento del régimen interno de Nayibulá. Una nueva etapa de guerra civil comienza en Afganistán entre facciones de los antiguos muyahidin. Estos conflictos civiles, se debieron a la entrada de ayuda extranjera y no a la dividida estructura política dentro de Afganistán. El estado basado en la ayuda, creció sin integrar una sociedad nacional. La fragmentación de esa sociedad se reafirmó en una serie de conflictos étnicos y tribales. El núcleo del Estado, el ejército, se deshizo en motines faccionales de carácter étnico.
Ya sin la presencia de los rusos, el país se sumergió en una guerra civil entre más de 20 tribus. En 1992, las fuerzas del comandante Ahmed Shah Massud llegan a controlar Kabul. Los partidos de la resistencia se reparten provincias y regiones donde se afirma la autonomía, cada uno organiza su territorio. El Afganistán de posguerra se encuentra desgarrado.
La guerra civil estuvo determinada, en gran medida, porque Kabul cayó en manos de las fuerzas tayikas al mando de Rabbaní y su jefe militar Massud; y de las fuerzas uzbekos, que atacaron desde el norte, al mando del general Dostum. Fue un golpe psicológico devastador, por primera vez en tres siglos, los pashtunes perdieron el control de la capital.
A fines de 1994, Afganistán se hallaba en estado de desintegración. El país estaba dividido en feudos regionales por señores de la guerra, los cuales habían luchado, cambiado de bando y luchado de nuevo en una serie de alianzas, traiciones y muertes; estos señores dominaban el sur de Afganistán y Kandahar. Eran ex muyahidín y bandidos que saqueaban a la población.
Hacia 1995, el gobierno enfrentaba serios problemas internos: el desarme de la población trajo como consecuencia la corrupción de los oficiales y la arbitrariedad hacia los civiles. Los talibán estaban bien informados de esos problemas. Además, la conquista de Kandahar y luego de Herat significaron el comienzo del fin del gobierno de Rabbani. Para intentar frenar la incontrolable guerrilla, el presidente acuerda un plan de paz que debía aprobarse por todos los líderes guerrilleros. Sin embargo, el surgimiento del grupo Talibán impidió el fin de la guerra civil afgana. Desde 1994 los talibán serían el elemento aglutinador que polarizaría de nuevo la contienda en dos claros bandos: ellos contra la Alianza del Norte.
En 1996, los talibán toman Kabul, la victoria fue total. Ninguna fuerza afgana había llevado jamás una serie de operaciones tan rápida y compleja en una zona tan amplia.

El misterioso grupo Talibán
El movimiento Talibán es una mezcla de tradición y renovación. Tradición en la manera de imponerse como representante del orden moral, apoyándose en la organización tribal y clánica del sur pashtun y en las redes de poder existentes. Renovación, porque utiliza las aspiraciones populares para consolidar su poder.
El grupo talibán tiene un doble origen. Uno, interno que data de los años posteriores al retiro de las tropas soviéticas. Otro, externo: Pakistán.
Los talibán provienen de la etnia Pashtún del sur de Afganistán. La palabra Talibán significa estudiante. Su origen es producto de la raíz árabe talaba (estudiar), y del sustantivo talib (estudiante). El plural de ésta en árabe, es Talibán. Al escoger ese nombre estaban demostrando un distanciamiento de la política partidista de los muyahidin e indicaban que eran un movimiento para purificar la sociedad. Los talibán, a pesar que ser producto de la yihad y ex muyahidin, estaban desilusionados por la división en facciones. Se consideraban los purificadores de una guerra de guerrillas descontrolada, un sistema social erróneo y un estilo de vida islámico que corría peligro debido a la corrupción y el exceso.
Los principales lugares para la formación de los talibán eran las madrasas:; escuelas coránicas surgidas a lo largo de la frontera, dirigidas por mullah afganos o por los partidos fundamentalistas islámicos de Pakistán. En las madrasas se estudiaba el Corán, los dichos del profeta Mahoma y los aspectos básicos de la ley islámica. Los alumnos no tenían ninguna preparación en matemáticas, ciencias, historia o geografía. Muchos jóvenes no conocían la historia del país por el que luchaban; pertenecían a una generación que nunca había visto a su país en paz. Eran los “huérfanos de la guerra”, los desarraigados y turbulentos, los económicamente débiles. Admiraban la guerra porque era la única ocupación a la que podían adaptarse. Su creencia en el Islam mesiánico y puritano, era su único apoyo y lo que daba sentido a su vida. Integrar el movimiento talibán ofrecía a los jóvenes una causa religiosa por la que luchar y toda una forma de vida que adoptar.
En los primeros meses de conformado el movimiento, las victorias de los talibán, crearon una mitología de invencibilidad que sólo pueden conseguir los “soldados de Dios”. Cada victoria reforzaba la verdad percibida de su misión: la de que Dios estaba de su parte y que su interpretación del Islam era la única viable. Este movimiento nació en los campos de refugiados afganos de Pakistán. Su líder espiritual es el mullah Mohamed Omar. Es la persona que dirige la jerarquía religiosa del país. Fue un ex comandante de un grupo de muyahidin durante la guerra contra la URSS. Con apoyo paquistaní, los Talibán se convirtieron en una fuerza cohesionada. Los propósitos del grupo talibán eran: restaurar la paz, desarmar a la población, reforzar la ley de la sharia y defender la integridad del carácter islámico de Afganistán.

Organización política y militar

Al principio, los talibán no exigieron el poder para ellos, insistían en que estaban restaurando la ley y el orden y que entregarían el poder a un gobierno formado por “buenos musulmanes”. Sin embargo, luego de la toma de Kabul, la postura de los talibán cambió por completo y se volvieron sumamente centralistas, dictatoriales e inaccesibles. A medida que el mulá Omar se volvía más poderoso, se negaba a salir de Kandahar para ver y entender el resto del país y conocer el pueblo sobre el que mandaba. El vértice del cuerpo decisorio del gobierno talibán era la shura suprema radicada en Kandahar. En ella dominaban los antiguos amigos y colegas de Omar: jefes militares, jefes tribales y ulemas. Constituía un coto cerrado que no representaba los intereses de toda la nación. Otras dos shuras dependían de Kandahar. La primera era el gabinete de ministros radicados en Kabul, la segunda el consejo militar. Las shuras locales completan el cuadro administrativo del gobierno talibán. En ellas no intervenía ningún ciudadano local importante. Los talibán rompieron con la tradición de que los gobernadores y funcionarios provinciales procedían de la élite local y reflejaban la composición étnica local de la población. Los talibán efectuaron una purga en la burocracia de Kabul, sustituyendo por pashtunes, la mayoría sin experiencia gubernamental, a todos los burócratas tayikos, uzbekos y hazaras. Como resultado de la pérdida de personal experto, los ministerios dejaron de funcionar.
La estructura militar está envuelta en un gran secreto. El Jefe de las Fuerzas Armadas es el mulá Omar, pero no está claro cual es su posición y que papel representa. Por debajo hay un Jefe Supremo de Estado Mayor y luego jefes del estado mayor del ejército y la fuerza aérea,. No existe ninguna estructura militar clara, con una jerarquía de oficiales y jefes. Aparte del reclutamiento general impuesto por los talibán, los jefes individuales de zonas pashtunes son responsables de reclutar soldados, de pagarles y ocuparse de sus necesidades mientras prestan servicio.

Contacto exterior: Amigos-enemigos

La principal fuerza regional detrás del fenómeno talibán es Pakistán, en especial su servicio de inteligencia (ISI). Los talibán eran la única fuerza alternativa posible para alcanzar los objetivos estratégicos de su país: repatriar a los millones de refugiados afganos, acceder a los mercados de Asia Central, establecer una ruta segura para exportar gas y petróleo desde Turkmenistán vía el Mar de Arabia, aumentar su posición regional con respecto al eterno rival indio.
Arabia Saudí se considera a sí misma líder indiscutible del mundo islámico. Cuando la URSS invadió Afganistán, los saudíes sintieron amenazadas la estabilidad de la región, su monarquía, las riquezas del Golfo Pérsico y el futuro del Islam. Millones de petrodólares fueron enviados a la resistencia afgana. Tras la retirada de las tropas soviéticas, Arabia Saudí dejó de sentirse amenazada territorialmente, pero necesitaba contrarrestar la revolución islámica chiíta en Irán, de esta manera, apoyó la instalación de un gobierno amistoso en Afganistán por medios violentos. Arabia Saudí tiene toda la intención de descartar a Irán de la explotación de Hidrocarburos de Asia Central.
Irán comparte fuertes lazos históricos y culturales con Afganistán, donde el persa es uno de los idiomas más hablados. Pero, debido a que es el único país musulmán oficialmente chiíta, apoya en todo el mundo las causas que profesan esta rama del Islam; seguida en Afganistán por solo el 20% de la población.

La batalla por los hidrocarburos

Carlos Bulgheroni, argentino y presidente de la compañía petrolera Bridas, fue el primer contacto de los talibán con el mundo exterior de las altas finanzas y la política petrolera. Entre 1995 y 1996 viajó a Afganistán a visitar a los señores de la guerra para convencerlos de que su gasoducto era una posibilidad realista.
Bridas propuso construir un gasoducto de 1.400 kilómetros desde un yacimiento en Yashlar (Turkmenistán), llegando al sur de Afganistán, hasta Sui, en la provincia de Beluchistán, donde se originan las reservas de gas. Bridas proponía un gasoducto abierto, de modo que otras compañías y diferentes países pudieran transportar su gas por él.
En febrero de 1996, Bulgheroní firmó un acuerdo por 30 años con el gobierno afgano, entonces presidido por el presidente Rabbani, para que Bridas, junto con un consorcio internacional, construyera y se ocupara del funcionamiento del gasoducto. Bridas entabló negociaciones con otras compañías, entre las que se encontraba Unocal.
Sin embargo, el proyecto tan deseado de Bridas no llegó a concretarse. Precisamente, fue Unocal la que ganó la partida. La empresa norteamericana tenía interés en construir su gasoducto utilizando los yacimientos petrolíferos existentes en Turkmenistán, cuyos beneficios corresponderían a dicho país. Nijasov, presidente de Turkmenistán, necesitaba mucho más a los norteamericanos que a los argentinos, e inició un diálogo diplomático con EEUU. De este modo firmó un acuerdo con Unocal y su socio, la compañía Delta Oil, propiedad de Arabia Saudí para construir un gasoducto a través de Afganistán. Los talibán vieron en este proyecto la oportunidad de que su gobierno fuera reconocido por los EEUU.
Sin embargo, Unocal se enfrentaba a problemas con Nijasov, quien estaba más alejado que nunca de la realidad. Exigía con rapidez el oleoducto, pero era imposible iniciar 
la construcción en medio de una guerra civil. A lo largo de 1998 se intensificó la presión de las feministas sobre Unocal; un grupo activista pidió al fiscal general de California que disolviera Unocal por delitos contra la humanidad y el medio ambiente y por las relaciones de la empresa con los talibán.
Los bombardeos de EEUU a los campamentos de Bin Laden, obligaron a Unocal a retirar su personal de Pakistán y Kandahar. En estos momentos la mayor preocupación de EEUU es la captura de Bin Laden. Pero es evidente que ninguna compañía petrolera puede construir un conducto para gas o petróleo a través de Afganistán con cuestiones pendientes como Bin Laden y la lucha incesante.  

CONCLUSIONES

Toda la población afgana ha sido desplazada, no una, sino varias veces. La destrucción de Kabul es total. El cruce de caminos de Asía en la antigua ruta de la seda, no es más que kilómetros de cascotes, no existe nada parecido a una infraestructura capaz de sostener a una sociedad, ni siquiera en el mínimo denominador común de la pobreza.
Las divisiones de Afganistán son múltiples: étnicas, sectarias, rurales y urbanas, incultas y cultas, los que tienen armas y los que fueron desarmados. La economía es un agujero negro que está succionando sus vecinos con el comercio ilícito y el contrabando de drogas y armas.
Las complejas relaciones de poder y autoridad desarrolladas en el transcurso de los siglos se han desbaratado por completo. No hay un dirigente o grupo concreto que esté legitimado para reunificar el país. Gran parte de la culpa de que la guerra se prolongue la tienen los poderes externos que siguen apoyando a unos y otros.

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